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Gualeguaychú fue fundada el 18 de Octubre de
1783 por el sargento mayor Don Tomás de Rocamora, durante el Virreinato de Vertiz.
Arribado al poblado y recibido por los vecinos, observa que el lugar dónde estaba el primer asentamiento era bajo y anegadizo, decidiendo el traslado mas al norte, frente a la isla, hoy llamada Libertad.
De acuerdo a las Leyes de Indias, desbroza el terreno, realiza las mensuras, asigna los lugares públicos, reparte 85 solares, elige los integrantes del Primer Cabildo y el Santo Patrono, pasando a llamarse la Villa, San José de Gualeguaychú. |
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Monumento a los Antepasados - UN POCO DE HISTORIA .
Para entender la importancia de este lugar, debemos recordar un poco de
la historia de Gualeguaychú, desde sus orígenes.
Los primeros pobladores de la zona de Gualeguaychú eligieron el lugar
que nos ocupa para comenzar una nueva vida en estas “nuevas tierras
fértiles”, antes ocupadas por indígenas. Construyeron un templo, el cual
ofrecieron a Nuestra Señora del Rosario y San José y alrededor de éste
edificaron sus viviendas.
Años más tarde, en 1783, llegan enviados del Virreynato a observar el
lugar. Entre ellos vino el “gran fundador” Don Tomás de Rocamora y
dispuso trasladar la población a una zona con terrenos más elevados. La
gente ya instalada apoya esta idea, a pesar que debían dejar años de
esfuerzo y trabajo, para continuar su lucha en un pueblo planificado y
con fecha de fundación: 18 de octubre.
Olvidado el primer caserío, en nuestro siglo, hombres y mujeres quieren
conocer esa gente. En 1934 encontraron restos humanos al sur de la
ciudad y comprenden que se trata de un cementerio, se confirma que éste
era el terreno de la primitiva capilla.
Trabajaron con esmero para brindarles homenaje a nuestros antepasados y
es así que el 8 de julio de 1945 se inaugura el monumento y se levanta
la capilla hoy existente.
En 1983, al cumplirse 200 años de la fundación de Gualeguaychú, se crea
la plazoleta alrededor del monumento y se pintan los murales con la
leyenda de la ciudad del poeta local José S. Alvarez, “Fray Mocho”.
LEYENDA “de Fray Mocho”
Allá por el 1600 un rico estanciero, Don Gonzalo Pérez de la Viña,
corría por los campos de Entre Ríos en busca de una mujer que era todo
para su vida y como la magia, había desaparecido de su lado.
Llegó el amante desesperado a cierto paraje que lo encantó con su
belleza. Hallábase allí el hombre cuando en hora malhadada antojósele
cruzar el riacho. Hombre de resolución, nadando con bravura tocó la otra
orilla. Un toro cerril pastaba a pocos pasos de allí, cuadróse
bravemente, envistió para Don Gonzalo que sin tiempo corrió y tiróse en
el terreno. En ese momento, el hombre vió avanzar por sobre su cabeza
una serpiente ñacaniná.
Hombre religioso juróse si se levantaba, elevar una capilla a San José,
patrono de su casa.
Bajó el toro la testuz y allí donde cree no encontrar peligro se oculta
una punzada que lo embravece y otra nueva; la serpiente ha clavado en su
nariz su colmillo, lo obliga a retroceder y cae.
Don Gonzalo salta de su escondite, viene a contemplar a su enemigo
muerto y más allá a su salvador.
Años más tarde, Perez de la Viña cumple su promesa y eleva una capilla. |